Lo que aprendí tras leer “Overdressed. The Shockingly High Cost of Cheap Fashion”

El libro de Elizabeth L. Cline que me ayudó a cuestionar la problemática del consumo de la moda.

Si debo describir el 2018 desde el punto de vista del enfoque que estoy persiguiendo para generar contenido para mi blog, y mis redes sociales, solo puedo decir dos palabras: MODA SUSTENTABLE.

Mi búsqueda de información respecto al tema me llevó a leer el libro Overdressed. The Shockingly High Cost of Cheap Fashion de Elizabeth L. Cline, una escritora y editora de Brooklyn que ha contribuido en Los Angeles TimesThe AtlanticThe New Yorker, AMC.com, SundanceTV.com, The New Republic y The Nation , y ella forma parte del selecto grupo de personas que tras exhaustivas investigaciones, sin miedo revela la problemática de la pronta y desechable moda que impacta a nivel global, esto a través de su libro.

La pronta moda, o Fast Fashion, paga cuotas ocultas muy altas que ponen en riesgo el medio ambiente, los derechos humanos y nuestros comportamientos de consumo, los cuales además nos afectan psicológica y financieramente.

Este libro es una llamada de atención a la sociedad, y no es un libro que deberíamos leer sólo los aficionados de la moda, sino TODOS los consumidores de ropa, y como bien sabemos, la ropa es una de las necesidades básicas del ser humano, por ende, todos deberíamos cuestionarnos nuestros comportamientos e informarnos sobre nuestras elecciones de consumo.

 

¿Qué aprendí del libro?

  • La mezcla de (1) consumo de contenido a través de influencers y marcas en redes sociales, y (2) la velocidad en la que las marcas sacan prendas a venta y a bajo precio, hace que todo el tiempo queramos actualizar nuestro closet. Esto nos genera constante insatisfacción, y entonces compramos constantemente para estar al día.
  • Solamente el 25% de la ropa desechada que se va a “reciclaje” es realmente reciclada, el resto va a campos de desecho y no pasa nada con este textil posterior a su uso.
  • Las fibras sintéticas derivadas del plástico (poliéster, poliamida, rayón, modal, viscosa, nylon, etc.) no se desintegran en el medio ambiente, a diferencia de las fibras naturales como son el algodón, el lino, la lana, la seda, el cashmere, entre otros. El algodón, por ejemplo, se desintegra en lapso de 1-5 meses.
  • El bajo costo de las prendas es un indicador que (1) podría no ser de alta calidad, por ende no será durable, (2) que el costo de manufactura fue bajo, lo cual es altamente probable que fue producida con mano de obra que no fue justamente pagada.
  • Desde inicios del siglo 1900s existe la problemática de mano de obra injustamente remunerada a nivel mundial, además de condiciones laborales inhumanas. Un siglo después la situación no registra mejorías.
  • Antes del Fast Fashion las personas consumían mucho mejor ropa, hecha con altos estándares de calidad en su materia prima y procesos, y las personas tenían más conocimiento sobre la composición de las telas. Además, las personas sabían cocer y hacerse sus propias prendas en casa. Esta fue una práctica que perdimos tras pocas generaciones.
  • Dado el bajo costo y calidad/ durabilidad de las prendas, hay menos prendas que vayan a tiendas de segunda mano o vintage, además las clases socio-económicas de nivel bajo tienen acceso a comprar nuevo y consumen menos prendas de centros de donaciones; por ende, hay cada vez más prendas y textil en riesgo de ir a desecho sin haber recibido oportunidad de re- uso o reciclaje.
  • La industria de la moda dejó de ser glamurosa cuando los diseñadores y las marcas comenzaron a preocuparse más por las ventas, y en ser expertos en cadena de suministro.
  • Las marcas de moda enfocadas en Fast Fashion ganan más del doble en margen de ventas que sus competidores más tradicionales o pequeños.

View this post on Instagram

📷 by @aditimayer Today is Anti-Sweatshop Saturday! Our movement has a lot of momentum around sustainability and far too little around labor rights. Here’s the reality: There are sweatshops in the U.S. making clothes for major brands like @rossdressforless @fashionnova and @tjmaxx. Almost all garment workers around the world work in sweatshops conditions, meaning they work long hours for sub poverty wages. There are only a handful of workers earning a living wage anywhere. The global race to the bottom has been so successful that garment workers in the U.S. make the same as workers in China. This is outrageous, especially in an industry that turns $2 trillion in sales every year. This isn’t a problem we can shop our way out of. We need a movement for change! 🔨🔨🔨Please follow @garmentworkercenter @cleanclothescampaign @labourbehindthelabel to learn about ways you can get involved with the fashion labor movement. #antisweatshop #antisweatshopsaturday #workersrights #livingwagesnow #livingwage #ethicalfashion #socialjustice #fashionactivism #whomademyclothes #fashionrevolution #payupross

A post shared by Elizabeth L Cline (@elizabethlcline) on

¿Qué puedo hacer?

  • Revisa tu closet, clasifica tus prendas por temporada, y después revisa cada una de ellas para tomar acciones:
    • Llevar a donación
    • Llevar a reciclaje
    • Arreglar/ Reparar/ Ajustar costuras, bastillas, bonotes, orificios, etc.
    • Conservar
    • Repite la operación al menos cada 6 meses
  • Cuando deseches para reciclaje, asegúrate que es una fuente formal que realmente reciclará la prenda o prolongará su ciclo de vida.
  • Cuando compres ropa revisa las etiquetas, descubrirás como muy pocas están hechas al menos en 70% de fibras orgánicas, o bien, fibras hechas de celulosa de recursos naturales certificados como libres de tóxicos como el Lyocell, o bien de reciclaje de plástico.
    • Yo me impuse una regla: si una prenda no está compuesta con al menos 70-80% fibra natural, celulosa natural o de reciclaje, no la compro. Descubrí en el camino que no necesito gastar en tantas cosas…
  • Si una prenda es muy barata, es altamente probable que esté hecha de fibras sintéticas a costo de mano de obra bajo. Prefiere comprar de marcas independientes y con políticas y valores de transparencia en protección a los derechos humanos y el medio ambiente.
    • Elizabeth en su sitio tiene un directorio con un listado de marcas que puedes preferir para hacer tus compras.
  • Cuida tus finanzas: asigna un presupuesto cada temporada (Primavera/Verano – Otoño/Invierno) único e inamovible para comprar ropa, ¡verás como vuelves a valorar comprar de ropa como cuando eras niño!
    • COMPRAR MENOS CUESTA MENOS.
  • En mi post del review de Financially Chic publiqué tips para no tener un closet lleno de cosas que no necesitas.

Este libro causó tal inspiración en mí que llevé mis abrigos de invierno a arreglar, y por fin tengo un abrigo negro adecuado para mí, pues tenía uno desde 1998 largo hasta los tobillos y nunca lo usaba, en lugar de desecharlo le di amor y lo arreglé. ¡Ahora lo uso sin parar!

¡Cuéntame! ¿vas a hacer algo diferente respecto a tu shopping a partir de lo que te cuento en este post?

Puedes comprar este libro en Amazon.

Otros libros relacionados con el tema aqui en el blog.

 

 

Ask or Say anything to me

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.