Un viaje lleno de primeras veces: New York Marathon 2015

Hace algunos años alguien me dijo que hiciera una lista de sueños, ya sabes, cosas que deseaba hacer y no había logrado hacerlas por algún motivo. Entonces esa noche escribí en un diario entre muchas otras cosas: “Correr un maratón. Conocer Nueva York”. Esa fue la primera vez que escribí una lista de sueños, y fue el inicio de muchas “primeras veces” que viví en esta extraordinaria experiencia.

Después de correr mi primer maratón en el 2010, se sembró en mi mente la loca idea de correr un maratón al año, y para mi proyecto 2015 decidí intentar cumplir dos de los sueños escritos en mi lista en una misma aventura: correr el New York Marathon.

Para las inscripciones del New York Marathon 2015 había que registrarse en una lotería en Noviembre del 2014, es decir, un año previo a la fecha del evento. Son miles y miles de personas quienes participan en ella, pero solamente 50,000 son las afortunadas de ser las “elegidas”. Hay quienes pasan años repitiendo la operación y no logran asegurar su lugar, excepto algunos suertudos como yo, que en mi primer intento salí seleccionada, ¡ME GANÉ LA LOTERÍA!. Desde ese momento comencé a sentirme muy afortunada; esa fue la primera vez en mi vida que gané algo.

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Me preparé durante meses entrenando muy temprano por las mañanas. En el transcurso algunas personas me hablaron del recorrido, y todas coincidían que no era un maratón sencillo, así que me mentalicé a que correría algo más difícil de lo que yo conocía, ¿cuánto más difícil? no lo sabía, pero yo me preparé para lo peor, y con esa mentalidad me fui a mi viaje, sin tener en el fondo un plan. Esta fue la primera vez que fui a un maratón sin un plan.

Hace mucho no hacía algo con tan pocas expectativas, o ninguna… pero después pensé en la gran oportunidad que eso generaba, no iba a frustrarme ni desilusionarme porque no esperaba nada, solo pasear y ver NY.

Llegó el gran día, y desde que desperté el 1ª de Noviembre todo parecía como un sueño; hoy tres semanas después siento que eso sucedió hace tres vidas. Me sentía muy emotiva, ya había pasado un año desde que esperé ese momento. Recuerdo el momento de la salida, y lo recuerdo claramente porque fue la primera vez que lloré al inicio de un maratón, normalmente eso sucede hasta el final, pero esta salida fue muy especial. Había helicópteros volando sobre nosotros, se escuchaba a todo volumen al maestro de ceremonias dando la bienvenida al gran evento…¡PUM! por fin se oyó el disparo de salida, y enseguida a todo volumen Frank Sinatra comenzó a cantar “New York, New York”, ¡claro que lloré! Y yo, detrás de un grupo de españoles, frente a un grupo de italianos, y entre miles y miles de corredores, le desee suerte a las personas a mi alrededor y todos juntos avanzamos hacia el camino que llevaba a la meta.

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Yo iba feliz tocando a todas las personas que encontré en mi camino con sus manos extendidas para animar a los corredores, Go Mexico! me gritaban en inglés, ¡Viva México! me gritaban en español, eso me daba mucha emoción, y yo aplaudía y gritaba feliz constantemente ¡Gracias! Hasta que una voz en mi cabeza me interrumpió y me dijo ¡se me va el aire! Esa emoción me exaltaba demasiado, así que decidí reservarme la agitación de tanto en tanto para no desgastarme más de lo que debía para lograr terminar mi carrera. Creo que esa fue la primera vez que reprimí positivas emociones por mi propio bien.

Podría decirte todas las cosas que me sucedieron, y todas en las que pensé durante los 42KM… Fue la primera vez que uní a importantes amigas en mi vida para compartir el sueño NY juntas. Fue la primera vez que recorrí los barrios de NY en horas. Fue la primera vez que vi a un corredor tener un accidente de baño que me hizo sentir mucha tristeza. Fue la primera vez que vi a Heidi Klum en persona mirando hacia la calle atenta esperando a que su corredor pasara. Fue la primera vez que mi iPod Shuffle me engañó diciéndome que la pila se acabaría, y yo disfruté cada canción que tocó pensando que sería la última que escucharía. Fue la primera vez que sentí frio-calor-frio-calor en una carrera y me tapé-destapé-tapé-destapé constantemente. Fue la primera vez que me ampollé en un maratón al punto de querer parar y no seguir. Fue la primera vez que lloré de emoción 3 KM seguidos antes de la meta. Fue la primera vez que sentí que me merecía más que nunca la medalla a mi llegada.

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Y llegué al punto en que por fin recordé esa lista que hice años atrás, y fui consciente que algo que desee hace años, y que había olvidado, me lo cumplí. Un día leí que la coincidencia no es hija del azar, sino del deseo, dicen por ahí “cuidado con lo que deseas porque el universo te escucha y podría concedértelo”; puede ser cualquiera de los Dioses en los que crees, puede ser fe, o simplemente ley de atracción, pero si un día visualizas algo que quieres para ti, lo más probable es que lo obtendrás porque seguramente harás lo que tengas que hacer para tenerlo.

New York Marathon fue una experiencia fantástica y única, fue la primera vez que corrí un quinto maratón, y la primera vez que visité Nueva York, y me sentí muy viva y muy afortunada. Le deseo al todo el mundo que algún día puedan sentir por algo que lograron la felicidad que yo sentí ese día.

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